miércoles, mayo 07, 2008

Las recaídas idealistas de Castoriadis

Ignacio Lewkowicz

En Castoriadis hay una serie de tentaciones que vale la pena advertir. Su idealismo y su sustancialismo latentes, puestos a trabajar, producen efectos de confirmación en las ideologías circulantes. En general, conviene tener cuidado con las estrategias de aggiornamiento. Los pensamientos críticos suelen correr ese albur.
El sustancialismo aparece en dos nociones centrales: histórico social y psique. Si disolvimos lo histórico social en las situaciones, ¿por qué no disolver también la supuesta psique en las operaciones de la subjetividad instituida, el envés y la subjetivación – siempre situacionales-?
La noción de imaginario indistingue las prácticas y las significaciones. Lo cual induce de hecho una recaída mentalista e idealista del lado de las significaciones y las representaciones. Esta indistinción es la que hace que Castoriadis recaiga en el análisis de las situaciones – como buen filósofo – del lado de las concepciones. El caso de la falange hoplita es paradigmático: tiene que haber un imaginario igualitario para inventar la falange igualitaria. El materialismo actual requiere de dos nociones básicas: situaciones y prácticas. El resto pertenece a las especies lúcidas del sustancialismo.
El efecto de recaída se reduplica cuando se ve en qué consiste el dispositivo crítico: en nada. Reflexión y elucidación sin procedimiento siguen siendo operaciones idealistas. La lucidez se impone sólo por interposición de un dispositivo y sus operaciones en un dispositivo instituido. Reflexión o elucidación son esfuerzos mentales por comprender lo que se hace.
Las nociones de histórico social y psique dependen de una más radical -creo que la inventó Castoriadis- que es la noción de institución. La institución es anterior a lo H-S y la psique. De hecho, si uno se hace fuerte en la noción de institución, las otras dos pueden vacilar. De hecho, se trata de la forma criticada de un instituido burgués: la distinción entre individuo y sociedad. HS y psique corresponden con las intuiciones burguesas del individuo y la sociedad. Romper con el mito del individuo exige romper también con el mito de la sociedad. La institución es el medio de crítica en el seno del pensamiento de Castoriadis.
Psique, histórico-social, imaginario, autonomía, elucidación/reflexión, institución: todas las nociones básicas tienen una tentación de recaída mentalista-idealista sin procedimiento ni situación.
Si psique e histórico social son instituidos conservados por Castoriadis, lo que queda por ver es qué valor le da a la noción de institución. Y creo que en rigor le da mucho más valor que el que le otorgamos. La institución como categoría ontológica esencial -independientemente de la de magma y otros cachivaches- viene a decir que: la humanidad coincide con la institución. Lo estrictamente humano es la institución. Eso es fundante de lo humano: donde no hay institución, no hay humanidad.
Es imprescindible para nosotros realizar una lectura detallada al respecto. No sé ahora si lo que digo es algo que estaba explícitamente escrito y no entendí o si es algo que es preciso aclarar para que la lectura bascule hacia las prácticas y las situaciones en lugar de los magmas y los cachivaches semejantes.
La clave consiste en articular este principio institucional con nuestro principio situacional. Vamos a ganar bastante. Pues toda nuestra idea de situación tiene que ver con el movimiento de lo instituido -a escala situacional- lo destituido y la capacidad instituyente del habitar.

lunes, mayo 05, 2008

Trabajar, ahorrar, disfrutar, viajar

¿Que es la libertad?, Una utopía de la diversión, la idea ingeniosa y triste ala vez - de que los hombres, cuando intercambian o compran, cuando trabajan o son sometidos, cuando hacen la guerr, descargan sus pulsión es agresivas en el espacio de los supermercados, en los rincones de las estrechas oficinas, en los espacios reducidos de las cabinas de las grúas o en los talleres oscuros de fabricas prefordistas que piensan que son libres. Este tipo de actividad es tan útil para los árabes, como para los hindúes o los africanos como para los chinos, pues afanados, en busca de esta extraña sensación confunden estas mutuas provocaciones que la llamada democracia ha sembrado en la mente de millones de personas. Es una sabiduría desencantada, pues contempla la pacificación de la Tierra desde la generalización de una ocupación a la vez mecánica a la vez relativa, que no supone elevación ninguna que no supone elevación alguna y reduce la vida humana al mero gesto de la adquisición y el gasto, al mero ser animal, la reproducción y la muerte. La publicidad sonríe cual dios que hubiera encontrado la solución a las discordias humanas; porque la verdadera naturaleza del hombre no es la filosofía, ni el arte, es simplemente la contemplación del tiempo que se traduce en un opresión real y profunda, la compra compulsiva no existe salvo en las clases privilegiadas, pero realmente es un privilegio ser un número de de tu tarjeta de crédito.





En realidad, en nuestras sociedades occidentales no se favorece la posesión , ni la acumulación, sino la destrucción de los productos y su constante renovación, puesto que la lógica actual es el reciclaje, lo que consumimos, lo que desechamos no es otra suerte de desechos de lo desechos. Vivimos la utopía de un cuento de ciencia ficción.
Pero esta utopía no es segura: los hombres pueden ambicionar los bienes de los demás y la envidia, derivar en hostilidad, entonces porque pensar que existe un espacio recóndito de nuestra mente que clama por ser libre, porque la libertad es un pretexto de las masas para olvidar que somos una especie que carece de astucia suficiente para descubrir el universo de manera autónoma, el paradigma no es como te vistas, que consumas, el paradigma es saber soportar esto tan insignificante para nosotros que solo unos pocos pueden obtener, solo imiaginando, solo llevando la imaginación al poder mediante una politica nocturna.