miércoles, junio 04, 2008

Juventud y trabajo en México

¿Qué significa el trabajo para los jóvenes? en tiempos de crisis, realmente estamos en crisis, cuando me planteo esto volteo a ver mi disminuido poder adquisitivo y cada vez más comprendo que la transición económica que me ha tocado ver y palpar desde los últimos veinte años, ha exigido en gran medida el esfuerzo y la carestía de muchos millones de jóvenes como yo en edad productiva, esto me hace preguntarme ¿que significa ser joven en el siglo XXI?, y esta pregunta me salta porque la realidad pareciera ser que nuestro país se encuentra entrampado en una perpetua crisis económica, según datos del BID y el BM el país ha crecido la ultima década a un ritmo del 0.7 % anual, esto que quiere decir que realmente el país se fue por la borda y no hemos tratado siquiera de preguntarnos que ha pasado con una década entera que se ha perdido. Como nos plantea el Psicólogo social Esteban Agullo, .. la crisis estructural que atraviesan las sociedades capitalistas, especialmente a partir de la década de los setenta, está afectando e incidiendo de forma significativa en el proceso de inserción social de los jóvenes... y continua diciendo: Dicha crisis económica y estructural está provocando un prolongación y un retraso en las practicas de transición a la sociedad adulta.
Este aparente estar y no estar es causado por una moratoria psicosocial, lo que ha generado un condición social en si y per se con toda una serie de fenómenos novedosos de imprevisible desarrollo, para ciertos sectores de la juventud en nuestro país.


Porque algo hay que aclarar, cuantos millones de niños ingresan al trabajo informal a escasa edad y cuantos millones de jóvenes perpetúan su estado de infantilidad en las universidades y en los núcleos familiares sin que se preocupen por obtener un ingreso o la independencia económica.
La transición de la escuela a la vida activa y los itinerarios de los jóvenes en general tienen que entenderse en dos condiciones fundamentales: sociohistóricas y a través del contexto socioeconómico.

Creo que después de todo partimos de la creencia que es necesario utilizar el nexo entre juventud y trabajo como dos conceptos muy relacionados e interconectados que nos permitan definir el concepto de juventud.

El primer termino el trabajo se podría definir como una serie de actividades a través del cual obtenemos recursos mínimos y necesarios para la supervivencia, como nos indica Prieto (1994)
trabajo y juventud terminan por significar los mismo: juventud y trabajo (mercado laboral) se convierten en elementos constitutivos de una misma realidad social. Realidad social que en los últimos años hemos podido palpar en su rostro más detestable : desempleo, devaluación monetaria e inflación.

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miércoles, mayo 07, 2008

Las recaídas idealistas de Castoriadis

Ignacio Lewkowicz

En Castoriadis hay una serie de tentaciones que vale la pena advertir. Su idealismo y su sustancialismo latentes, puestos a trabajar, producen efectos de confirmación en las ideologías circulantes. En general, conviene tener cuidado con las estrategias de aggiornamiento. Los pensamientos críticos suelen correr ese albur.
El sustancialismo aparece en dos nociones centrales: histórico social y psique. Si disolvimos lo histórico social en las situaciones, ¿por qué no disolver también la supuesta psique en las operaciones de la subjetividad instituida, el envés y la subjetivación – siempre situacionales-?
La noción de imaginario indistingue las prácticas y las significaciones. Lo cual induce de hecho una recaída mentalista e idealista del lado de las significaciones y las representaciones. Esta indistinción es la que hace que Castoriadis recaiga en el análisis de las situaciones – como buen filósofo – del lado de las concepciones. El caso de la falange hoplita es paradigmático: tiene que haber un imaginario igualitario para inventar la falange igualitaria. El materialismo actual requiere de dos nociones básicas: situaciones y prácticas. El resto pertenece a las especies lúcidas del sustancialismo.
El efecto de recaída se reduplica cuando se ve en qué consiste el dispositivo crítico: en nada. Reflexión y elucidación sin procedimiento siguen siendo operaciones idealistas. La lucidez se impone sólo por interposición de un dispositivo y sus operaciones en un dispositivo instituido. Reflexión o elucidación son esfuerzos mentales por comprender lo que se hace.
Las nociones de histórico social y psique dependen de una más radical -creo que la inventó Castoriadis- que es la noción de institución. La institución es anterior a lo H-S y la psique. De hecho, si uno se hace fuerte en la noción de institución, las otras dos pueden vacilar. De hecho, se trata de la forma criticada de un instituido burgués: la distinción entre individuo y sociedad. HS y psique corresponden con las intuiciones burguesas del individuo y la sociedad. Romper con el mito del individuo exige romper también con el mito de la sociedad. La institución es el medio de crítica en el seno del pensamiento de Castoriadis.
Psique, histórico-social, imaginario, autonomía, elucidación/reflexión, institución: todas las nociones básicas tienen una tentación de recaída mentalista-idealista sin procedimiento ni situación.
Si psique e histórico social son instituidos conservados por Castoriadis, lo que queda por ver es qué valor le da a la noción de institución. Y creo que en rigor le da mucho más valor que el que le otorgamos. La institución como categoría ontológica esencial -independientemente de la de magma y otros cachivaches- viene a decir que: la humanidad coincide con la institución. Lo estrictamente humano es la institución. Eso es fundante de lo humano: donde no hay institución, no hay humanidad.
Es imprescindible para nosotros realizar una lectura detallada al respecto. No sé ahora si lo que digo es algo que estaba explícitamente escrito y no entendí o si es algo que es preciso aclarar para que la lectura bascule hacia las prácticas y las situaciones en lugar de los magmas y los cachivaches semejantes.
La clave consiste en articular este principio institucional con nuestro principio situacional. Vamos a ganar bastante. Pues toda nuestra idea de situación tiene que ver con el movimiento de lo instituido -a escala situacional- lo destituido y la capacidad instituyente del habitar.

lunes, mayo 05, 2008

Trabajar, ahorrar, disfrutar, viajar

¿Que es la libertad?, Una utopía de la diversión, la idea ingeniosa y triste ala vez - de que los hombres, cuando intercambian o compran, cuando trabajan o son sometidos, cuando hacen la guerr, descargan sus pulsión es agresivas en el espacio de los supermercados, en los rincones de las estrechas oficinas, en los espacios reducidos de las cabinas de las grúas o en los talleres oscuros de fabricas prefordistas que piensan que son libres. Este tipo de actividad es tan útil para los árabes, como para los hindúes o los africanos como para los chinos, pues afanados, en busca de esta extraña sensación confunden estas mutuas provocaciones que la llamada democracia ha sembrado en la mente de millones de personas. Es una sabiduría desencantada, pues contempla la pacificación de la Tierra desde la generalización de una ocupación a la vez mecánica a la vez relativa, que no supone elevación ninguna que no supone elevación alguna y reduce la vida humana al mero gesto de la adquisición y el gasto, al mero ser animal, la reproducción y la muerte. La publicidad sonríe cual dios que hubiera encontrado la solución a las discordias humanas; porque la verdadera naturaleza del hombre no es la filosofía, ni el arte, es simplemente la contemplación del tiempo que se traduce en un opresión real y profunda, la compra compulsiva no existe salvo en las clases privilegiadas, pero realmente es un privilegio ser un número de de tu tarjeta de crédito.





En realidad, en nuestras sociedades occidentales no se favorece la posesión , ni la acumulación, sino la destrucción de los productos y su constante renovación, puesto que la lógica actual es el reciclaje, lo que consumimos, lo que desechamos no es otra suerte de desechos de lo desechos. Vivimos la utopía de un cuento de ciencia ficción.
Pero esta utopía no es segura: los hombres pueden ambicionar los bienes de los demás y la envidia, derivar en hostilidad, entonces porque pensar que existe un espacio recóndito de nuestra mente que clama por ser libre, porque la libertad es un pretexto de las masas para olvidar que somos una especie que carece de astucia suficiente para descubrir el universo de manera autónoma, el paradigma no es como te vistas, que consumas, el paradigma es saber soportar esto tan insignificante para nosotros que solo unos pocos pueden obtener, solo imiaginando, solo llevando la imaginación al poder mediante una politica nocturna.

miércoles, marzo 12, 2008

Ayuda Mutua: Punk Ñañu

viernes, febrero 22, 2008

Nivelungos

miércoles, febrero 06, 2008

Los trabajadores del entretenimiento en la ciudad en movimiento I




En tiempos en que la cultura está siendo convertida por obra y gracia de la mercantilización en patrimonio cultural de la oligarquía financiera. Cuando la trivialidad académica etiqueta a las disciplinas artísticas como “expresiones alternativas o en resistencia“ y en tiempos en que las políticas culturales proponen construir un parque temático o una playa artificial allá donde se encuentre una comunidad marginal o popular, surge la necesidad por parte de los distintos sectores de la comunidad de artistas, creadores e intelectuales autónomos, pensar el significado y la vigencia de nuestra labor.
Quienes producen obra o ponen en circulación ideas; artistas, creadores o como se consideren, están entre asegurar la continuación-variación de una tradición viva, esencialmente ligada a los valores sustraídos de la sociedad, y la pseudo-innovación académica programada y repetitiva impuesta por los señores de la industria del entretenimiento, la cual refleja el desmoronamiento de los valores sociales sustantivos – el conocimiento, la solidaridad, la ayuda mutua -. De aquélla aspiración de elevar la cultura social que vencería al Estado y a la cultura nacional para fundar una nueva sociedad, meta del ferviente anhelo de cualquier artista autónomo diría el filósofo alemán Rudolph Rocker.
El actual alud de festivales, espectáculos y academias mediáticas, así como la pedagogía de la cultura autofinanciada marcan las tendencias hacía la hegemonía de la monocultura del libre mercado, es decir la cultura practicada como entretenimiento, poblada de "artistas" de lo efímero; diseñadores en lugar de artistas plásticos, interpretes en lugar de compositores, escritores de best sellers en lugar de novelistas, dj¨s en lugar de músicos, entre otros trabajadores del entretenimiento, quienes, organizados por empresas contratistas e instituciones públicas del sector a imagen y semejanza de una ensambladora de automóviles participan del ascenso de la insignificancia cultural.

El efecto básico del ascenso del entretenimiento simulado de cultura, es que sus ejecutivos (empresas de representación, corporaciones del entretenimiento, empresas de bienes y servicios de la cultura) consideran al creador, al artista, al científico, al científico social como meros proveedores de contenidos al servicio de sus empresas. Además son considerados como empleados del sector, quienes deben seguir los lineamientos marcados por las necesidades de la cultura como negocio. Ese es el motivo por el cual los planes y programas de estudio de las carreras de economía, antropología o sociología estén plagados de técnicas cuantitativas.Las encuestas, los programas de cómputo, los estudios de mercado, los análisis de las formas de vestir y los gustos musicales marcan la capacitación de los futuros empleados de las empresas del entretenimiento o de las instituciones públicas del entretenimiento; SEP, CNCA, INBA, INAH, Secretarías de cultura. Debido a la hegemonía de esa lógica, la creación artística y cultural de contenidos sociales y humanísticos está en declive, al menos como venían desarrollándolos los involucrados. Así, al interior del confuso mapa de grupos, colectivos y el tumulto de artistas e intelectuales autónomos o que aspiran a serlo la cultura libertaria, la pedagogía de la liberación, la apropiación del arte para la educación, el arte como medio para la socialización están cediendo su lugar al estancamiento confuso de los viejos esquemas de la marginalidad, la cultura de la queja y la oposición política como sí estuviéramos en el siglo antepasado.
Esta práctica contribuye consciente o inconscientemente a la parálisis cultural en la que se encuentra inmiscuida la cultura de nuestro país (todavía hablamos de ella mientras no desaparezca del mapa la nación). Este declive, resultado del oportunismo político, el cinismo estético o desencanto social esta favoreciendo la rapsodia de insignificancias que pueblan el actual ambiente de festivales, concursos, conciertos, ferias o eventos ofertados como bienes y servicios a los nuevos públicos como suelen decir los agotados especialistas que realizan investigaciones de mercado en las instituciones públicas y privadas de entretenimiento.
Los antiguos compañeros de viaje que tanto amaban la cultura popular o la cultura de la resistencia ahora participan alegremente en la industria del entretenimiento, debido, justifican, a las apremiantes necesidades económicas o debido a las necesidades de status social. Esa decisión individual que raya en la privatización individual, va acompañada de la aceptación de las peores condiciones laborales de las que tengan memoria las anteriores generaciones de artistas y creadores. Dichas condiciones van de los bajos honorarios a la imposibilidad de crear derechos de seguridad social y pago forzoso de impuestos que ni los trabajadores de planta se imaginan. Por ese camino simplemente aceptan de manera tácita los valores del libre mercado y la banalización de los significados que pudiera transmitir un artista, por ejemplo un diez de mayo en una plaza comercial o un Wal mart.
Forzados entonces por las "necesidades" inmediatas muchos de los creadores y artistas optan por chacotear en las inauguraciones para "relacionarse" con algún curador o funcionario que los promueva, algunas otras veces se asumen como gestores culturales e incluso otros más tienden a convertirse en policías (in)voluntarios de la limpieza cultural. Presas de está hegemonía, los trabajadores libres del entretenimiento no alcanzan a darse cuenta que el retiro de las responsabilidades sociales y culturales por parte del gobierno representa dejarle la cancha libre a los procesos de privatización de los espacios públicos, encabezados por fundaciones y "grupos de la sociedad civil" paradójicamente integrados por un buen número de funcionarios que hasta hace algún tiempo gestionaron las instituciones públicas de cultura. ¿Por ejemplo, cuál fue el papel de la Fundación Murrieta en la producción de la instalación corpórea de Spencer Tunick?


En medio de este ejército de promotores de la "economía cultural" y fragmentados socialmente, el artista y creador son expropiados de su "trabajo" creativo bajo los nuevos esquemas de la contratación en paquete, el lugar en el programa del festival cultural en turno, "la colectiva", las actividades itinerantes y la "autogestión" empresarial de recursos para realizar sus producciones. Bajo esta lógica "culturizante" el artista se convierte en un proveedor programable de contenidos: él tiene que invertir, esforzarse, ser flexible, comunicar sus eventos, vender boletos y dar créditos a sus "apoyadores" con tal de tener presencia en el escenario de la cultura del espectáculo.
Con ello la fragmentación social se convierte en una encarnizada competencia por un escaso lugar en la programación, o interlocución con las instituciones y sobretodo rompe con los lazos de solidaridad que podría tejer una comunidad de artistas y creadores urbanos. Tal vez la consecuencia más fatal es que el trabajo, la obra de los productores de cultura está degradándose al nivel de convertir la acción creativa en una actividad de ejecución virtuosa pero sin contenido. Lo que hoy demandan las empresas del entretenimiento, y a ello no escapan ni siquiera las empresas de cultura y arte alternativo, es realizar una acción cultural que encuentre en sí misma su propia realización, en donde el individualismo del creador sea la premisa que lo lleve a realizar su obra.
El virtuosismo es la máxima impuesta por la estetización – mercantilización de la cultura, en los lugares que todos conocemos: exposiciones efímeras, participantes de foros nacionales de consulta dizque para hacer los planes nacionales y locales de cultura, limpiadores del arte sucio y actores de la gestión de la crisis presupuestaria de las instituciones públicas de cultura. Actividades convertidas por los funcionarios de la cultura en estadísticas de asistencia de públicos que atiborran sus informes cuantitativos. Por eso el virtuosismo, el cual no da lugar al desarrollo de verdaderas obras nutre las iniciativas de expropiación de la libertad creativa, la propiedad intelectual y el retiro de las responsabilidades culturales del estado, para dar paso a la cultura del entretenimiento administrado por las instituciones públicas y las corporaciones.Es desde esa óptica en donde podemos encontrar las explicaciones profundas del declive de la cultura y el arte, así como de la desaparición del "apoyo" a las culturas urbanas, populares e indígenas por parte de las instituciones públicas. Pero también la gran confusión competitiva en la que se encuentran las viejas y nuevas generaciones de aspirantes a artistas o creadore

jueves, enero 31, 2008

Nivelungos

A los parroquianos
A los medios de comunicación
A las autoridades de la UNAM
Al Gobierno de la Ciudad de México.
A la opinión pública

1. El pasado 2 de enero dejó de existir El nivel, la mítica cantina que ostentaba la licencia número uno en la ciudad de México. Desapareció en el aire por obra y gracia del espíritu privatizador que recorre el Centro Histórico convertido hoy día en Slim center.

2. Ante tal atentado al patrimonio cultural tangible e intangible de la ciudad, los nivelungos (parroquianos del Nivel) demandamos la reapertura de la cantina para tomarnos la del “estribo” o “la de la casa”, pero sobre todo para recuperar la obra plástica, los testimonios (fotográficos, entrevistas, crónicas, caricaturas, recuerdos, humores, memorias, objetos) con los cuales se había venido creando un museo vivo. Demandar la reapertura no sólo significa tomarse la de la casa, sino recuperar el legado cultural popular urbano creado en más de cien años por artistas, paseantes, poetas, cineastas, arqueólogos, trabajadores de oficio, estudiantes, investigadores urbanos, académicos, personajes populares y gente del pueblo en general.



3. La clausura todavía es más ominosa porque ha sido resultado de una política de “limpieza social” realizada por un gobierno de “izquierda” que funciona más bien como un buldozer a favor de los intereses del hombre más rico del mundo y de las empresas multinacionales. Recuerden queridos lectores que el buldozer azul/amarillo primero desalojó vendedores ambulantes de las calle, después expropió vecindades y predios, más tarde expropió los edificios coloniales para propiciar la especulación inmobiliaria en la bolsa de valores. El zócalo se ha convertido en una feria para beneficio de las empresas multinacionales, los operativos han desalojado artistas urbano callejeros, la “autoridad” del centro histórico pulveriza edificios catalogados como patrimonio de la humanidad bajo el pretexto de que “son sólo piedras”.

4. Hoy el susodicho buldozer no sólo ha llegado al nivel y así desalojar a los parroquianos nivelungos, quienes además tienen que soportar apagones, racionamiento de agua, el aumento al impuesto predial y otros servicios urbanos para pagar las obras públicas que solo benefician a las empresas y al hombre más rico del mundo.

5. En santa alianza con el gobierno de la ciudad, la UNAM ha traicionado sus principios básicos de autonomía; obligar el cierre de la cantina El nivel significa haber declinado sus principios de autonomía en favor de la libre empresa; ha degradado los objetivos de la preservación y difusión de la cultura al contribuir a la desaparición del patrimonio tangible e intangible de la ciudad. Incluso, nos parece de una actitud incongruente que los miembros del Centro de Estudios sobre la Ciudad (UNAM), que está al lado del Nivel, no emitan opinión alguna al respecto.

6. En suma, demandamos la reapertura de la Cantina El Nivel porque este es un espacio significativo para la pervivencia de la cultura popular urbana y porque es un patrimonio tangible e intangible que ha sido sostenido por los miles de asiduos visitantes de todas las clases sociales. Nos oponemos que en ese lugar se instale una aburrida oficina burocrática de la UNAM o un negocio elitista tipo La opera. De ser así estaremos comprobando una vez más como todo lo sólido desaparece por obra y gracia del buldozer azul-amarillo.

7. Desde la barra del Nuevo León, atentamente,

Los Nivelungos
Centro Histórico de la ciudad de México, enero 29 de 2008