viernes, noviembre 18, 2005

Consideraciones sobre el urbanismo.


Parte I


Por: Benjamín Gutiérrez Díaz.



El colapso del comunismo en Europa Oriental había puesto fin a la Guerra Fría y gracias a la revolución digital, se vigoriza una nueva economía. Desde principios del siglo XXI ha quedado claro que la ciudad como la conocemos hoy en día va a dejar de serlo para el futuro.
La apertura comercial puesta en marcha en México a principios de la década de los 90´s, transformo en la mente de los arquitectos mexicanos, en los urbanistas de estado una forma de percibir el espacio, el espacio es un todo continuo, dadas las subvenciones estatales y los proyectos estratégicos para modernizar la ciudad de México el actual proyecto de ciudad tiende a orientarse en dos aspectos fundamentales: por un lado, hay una estética arquitectónica supermoderna, expresada en el trabajo de innumerables diseñadores contemporáneos, por el otro, las transformaciones contemporáneas del ambiente construido que han inducido a erosionar el sentido del lugar.





La primera categoría incluye edificios de gran escala como la actual Torre Mayor, la puerta Alameda y la tendencia de las microciudades como la puerta Reforma y por supuesto el gran logro arquitectónico y urbanístico de la ciudad de Santa Fe. Esto puesto en marcha con anuencia de los gobiernos de izquierda de la ciudad de México. La segunda, incluye estructuras que son tan genéricas y estereotipadas que, a pesar del intento de sugerir especificidad mediante alusiones históricas o geográficas, podrían estar en cualquier parte, esta uniformidad el espacio urbano, cuya tendencia es la de crear un espacio higienizado, seguro y donde se proyecte una idea de tradicionalidad se sustenta en la industria del turismo.
Este neo-tradicionalismo tienen sus consecuencias inmediatas, el incremento de la gentrificación, la segmentación del territorio, el crecimiento gradual de zonas bardeadas e hipervigiladas, poblaciones enteras dentro de una población, están marcando el territorio y sobre todo modificando la forma de pensar la ciudad y por el otro se ha incrementado la entropía urbana, esta tendencia producida por el abandono gradual de los centros históricos, el deterioro de los espacios de lugar. Toda planificación urbana se comprende únicamente como campo de publicidad – propaganda de una sociedad, es decir: como organización de la participación en algo que es imposible participar.

La descentralización administrativa de la ciudad como son los actuales planes de desarrollo urbano municipales, han incrementado esta dura realidad, no existe medio de participación en la toma de decisiones administrativas, porque, porque la ciudad se sigue pensando en términos racionales: circular, trabajar, dormir, divertirse.

La circulación es la organización del aislamiento, por ello constituye el problema dominante de nuestras ciudades, puesto que el habitar se ha reducido, se habita en un espacio de la jerarquía, en la cima de la jerarquía los rangos pueden medirse por el grado de circulación. El poder se materializa en la obligación de estar presente cotidianamente en lugares cada vez más numerosos (¡nos vemos en Plaza Santa Fe!), este poder se sintetiza en la forma de decidir sobre la forma de la ciudad, quien ha cenado o alternado con el actual secretario de desarrollo urbano, por supuesto que es imposible. La jerarquización de la sociedad a través del espacio es una realidad, no existe lugar alguno en la submetropoli defeña donde no se pueda contemplar, lo espacio masivos como los centros comerciales distan mucho de la Plaza pública, del Ágora griega, puesto que son un espacio segmentado del poder instituido, del poder del espectáculo de la forma de consumo masivo resultado de la integración económica. Esta forma de percibir el espacio es producto de un proceso de alienación, alienación no en el austero concepto marxista, sino en el sentido de vacío, en la ausencia de deseo, es decir la carencia de una forma alternativa de vida, de tratar de romper con el deber ser.
Hoy es casi impensable vivir de una forma distinta, porque el trabajo precarizado, el tipo de desplazamiento se ha incrementado, pensar la ciudad de manera distinta es necesario para poder comprender nuestra realidad contemporanea.

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